Ficciones: Díaz

Por Julio Contreras

Palacio Nacional, abril de 1898.

 - Señor presidente, la agenda para el mes de mayo ya está completada.- Era el informe de don Rafael Chousal Riveramelo, secretario particular de don Porfirio. -El domingo 1º de mayo iniciamos con una gira al Estado de Veracruz. Don Teodoro ya envió los reportes de que las obras están por concluir. Don Porfirio, bigote atusado, el dedo pulgar debajo de la barbilla y el índice doblado en el mentón:

-¿Cuáles obras, Chosalito?

-El ferrocarril Jalapa-Teocelo y la hidroeléctrica de Texolo. El ingeniero Manuel Fernández Leal está muy entusiasmado de que usted va a visitar su tierra.

-Ah que Manuelito, siempre añorando a su Jalapa…

Don Manuel Fernández Leal, jalapeño de cepa, despachaba en la Secretaría de Fomento y Comercio. (…)

A Don Porfirio, también le venía a su memoria que 8 años antes, don Juan de la Luz Enríquez había recibido la primera locomotora del ferrocarril Interoceánico para que quedara comunicado el puerto de Veracruz y la ciudad de México a través de la ruta de Jalapa. El paso del progreso era agigantado y los inversionistas extranjeros apostaban todos sus capitales en México… “el señor presidente de la república es un extraordinario aval”; la mejor garantía era la paz social y el momento de la reconstrucción nacional. El caudillo tenía presente que, al final de la administración de su leal compadrito El Manco González, éste le había presentado al General John Frisbie —combatiente de la guerra del 47— para que lo asesorara en todas las cuestiones ferroviarias, ya que junto con el gabinetazo que había organizado, le sobraban energías para domar aquél caballo cerrero de nombre Méjico.

 - Chosalito, que preparen todo lo necesario para la gira… Háblale a Frisbie para que nos acompañe.- Voz estentórea la del presidente.

A John B. Frisbie, don Porfirio le apreciaba todos los favores que le había hecho desde dieciocho años antes; uno de ellos fue ponerlo en contacto con todos los grandes capitalistas de New Orleans, Saint Louis y New York; es por eso que todo le recompensó con la “concesión” de ese pequeño ferrocarril.

- Señor, todos están avisados, don Francisco Mena espera con su bagaje listo para partir.

El general Francisco Z. Mena era el responsable de las Comunicaciones y Obras Públicas. Chosalito proseguía:

—Aquí le entrego el Itinerario para que lo revise: en Estación Buenavista abordamos el Interoceánico, Estación Tecoac, Estación Virreyes, Tepeyahualco, Perote y en Jalapa descendemos. Nos espera el gobernador Dehesa, salimos a Coatepec, Zimpizahua, Las Puentes, Xico y Teocelo. Ese viaje se hará en “El piojito”.

- ¿El qué?... ¿El piojito?

- ¡Sí señor!, El piojito.

- ¡Ah qué mis jarochitos!, aún no lo inauguro y ya le pusieron apodo.

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